Un día como cualquiera, El pasa a buscar a Ella como de costumbre. Son como las diez de la noche, Ella le dice que la espera que se va a bañar para salir. Mientras El espera se sienta en el sofá y agarra una hoja de las de apuntar que están al lado del teléfono, agarra un lápiz y un libro para usar de apoyo… se pone a escribir.
Después de nueve o diez líneas escritas, Ella sale y se agacha atrás del sofá y se pone a leer por encima del hombro de El lo que acaba de escribir, lo único que se escucha es la respiración de El un poco fuerte y agitada.
No hubieron mas ruidos, no hubieron sonrisas, El tenia los ojos rojizos y brillosos, y no hubieron mas palabras.
Hasta que Ella con una voz muy, muy bajita le dice al oído: “triste… tan triste”.
2 comentarios:
Perdón por la tristeza....
este es el fin de Ella y El...
no mas...
nunca se puede estar seguro de nada verdad? o al menos pensamos que si... y no
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