lunes, 11 de mayo de 2009

Trescientos sesenta y cinco días después de un jueves por la noche

Y se acordó, si , se acordó justo hoy, y claro le entro esa sensación en la que dices “mmmm, asu.. que raro se siente”
Estaba en una banquita de madera, en el jardín, en la casa de un tío en una reunión familiar. Estaba pero estaba en otro lugar… - Quieres un vino? Ei! Quieres? - Ah? Aaa, no no gracias no te preocupes… Estaba en otro lugar definitivamente y comenzó a tararear esa linda canción… si esa canción y no pudo dejar de pensar todo el tiempo en que estará haciendo ahora…. Y pensó: “Y si la llamo y le digo para vernos?… No se… y si hubiese ido al cine esa vez?” …que idiota.


Parecida a la historia de hace un anho, en la casa de la abuela otra vez con sus papas, son los últimos en irse. 
Se acordó en el momento que fue a sentarse a descansar a la salita de estar, y ahí, justo ahí fue que se acordó y le entro esa sensación en la que dijo…. “aaaaaala, que rápido un anho ya” y cuando miro a la vitrina de los discos cogió el mismo que esa vez y escucho esa canción tan bonita… si esa canción (cinco veces) y no pudo evitar pensar mucho en donde y que estaría haciendo en ese momento… y pensó: “Podría llamarlo y decirle a ver si quiere venir… y si hubiese ido al cine esa vez?” …que tonta



y que se puede hacer...

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