Noches atrás todos los juguetes le habían pedido a la bailarina que hiciera sus rápidas volteretas, primero se hizo rogar, pero luego comenzó a bailar, giró, giró, giró hasta quedar muy mareada. Entonces el mono invento unos ritmos complicados y todo termino en un baile divertido y muy ruidoso.
Pero esa noche todo era muy distinto, la luna brillaba grande y redonda, había tanto silencio, no se oía ni un ruidito… ni un ruidito? Momento! Se dijo Fer, algo esta pasando!… Fer vio que el mono baterista comenzó a moverse intranquilo mirando a uno y otro lado. Después de revisar alarmado todos sus instrumentos, el mono agitando sus brazos y sus palillos, exclamo desesperado que había desaparecido uno de sus sonidos predilectos, ese sonido que se colgaba d e sus orejas uy las agitaba como si soplara el viento. Que hacer, donde buscarlo? Estaría escondido en una pantufla de Fer o se habría ido por la ventana abierta?
AHÍ ESTA! Dijo el mono aliviado. El sonido iba subiendo por el tobogán de plastilina escalón por escalón, y luego tirándose con fuerza, choco con la torre de cubos que quedo desparramada en muchos cuadraditos de colores.
El mono ya estaba cerca del sonido dispuesto a darle un buen coscorrón cuando el sonido haciéndose finito y muy agudo salio disparado por la cerradura de la puerta…
El mono, la bailarina, el osito de felpa y Fer, hicieron cola para mirar por el agujerito de la cerradura, peor como estaba tan oscuro no lograron a ver nada. Apoyaron sus oidos en la puerta y se quedaron boqui abiertos… “ OH! ( dijo la bailarina)” el sonido del baterista estaba tomando un baño con burbujas y todo.

Mas tarde oyeron ruidos en la cocina... seria que el travieso se estaría dando un festín? Y con lo que le gustaba al mono comer galletitas azucaradas, y a Fer el dulce de leche. Oyeron luego que el sonido volvía a la habitación pesado y caminando lentamente. Tenia la pancita tan llena que esta vez ni intento pasar por la cerradura.
Soplo, soplo y soplo ( perdón, esto es de otro cuento).. hasta q logro abrir la puerta… entonces el mono lo agarro de la oreja y lo subió a la estantería con todos sus instrumentos.
En la cama, fer abrió un ojo, luego otro… se había quedado dormido.
La luna brillaba grande y redonda detrás d una nube. Allí en los estantes estaban sus juguetes… estarían cansados? Se pregunto Fer.
Se les veía tan quietos, tan pensativos, había tanto silencio.. no se oía ni un ruidito…
No hay comentarios:
Publicar un comentario